La ciber psicología
nace como necesidad al avance de una sociedad que ya no se entiende a sí misma sin la tecnología. Adicción a las redes sociales, pornografía online, ciberacoso, realidad virtual, inteligencia artificial… Los campos de trabajo de esta disciplina son múltiples, infinitos casi. No podemos dejar de lado el hecho de que estamos ante un recurso que sigue desarrollándose cada día.
Decía
Arthur C. Clarke que los políticos deberían leer ciencia ficción y no dramas, westerns o
historias de detectives. Es cierto. De algún
modo, muchas de las cosas que antes formaban parte del imaginario popular, las
novelas y producciones cinematográficas están sucediendo. Un ejemplo, en la
actualidad ya manejamos términos como transhumanismo o tecnogénesis.
La ciencia nos dice que dentro de
unos años el ser humano tendrá a su disposición interfaces tecnológicas que
mejorarán sus capacidades físicas e intelectuales. Son muchos los cambios que tenemos por delante y muchos los retos y
necesidades que se abren ante nosotros ahora mismo. La
ciberpsicología intenta dar explicación, respuesta y apoyo a todas esas
dimensiones.
La
ciberpsicología se alza como esa herramienta de estudio que busca comprender el
comportamiento humano en relación con tecnología, las redes sociales y la inteligencia artificial. Porque si hay algo
evidente, es que todos formamos parte de esta «matrix» que modela por completo
nuestros hábitos de interacción, socialización, ocio, aprendizaje, información,
compras, etc.
En vista de que la adhesión y
dependencia de nuestros dispositivos y de Internet es casi absoluta, se hace
necesario el desarrollo de esta área de la psicología. No obstante, cabe señalar que la ciberpsicología como tal surgió en los años 90.
El psicólogo John Suler, de la Universidad Rider de New Jersey, nos explica en
su libro The Psychology of
Cyberspace, que fue en este momento cuando se tomó
conciencia de algo.


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